¡Vaya faena, haber nacido
Yo para tener que arreglarlo!
W. Shakespeare
Hamlet
Uno de los puntos por los cuales se rechazó la reforma es que la misma no resolvía los problemas reales del venezolano, como son la inseguridad, la escasez de alimentos básicos, el empleo y la pobreza, entre otros. Coincido tajantemente con este punto de vista, pues aunque mucha gente no crea, con la aprobación de esa reforma los grandes problemas que aquejan a este país no desaparecerán. Y que son responsabilidades inaplazables pues su solución o no podría comprometer el futuro de esta tierra como lugar placido para vivir.
En esta oportunidad me gustaría aprovechar este medio para hacer unos comentarios acerca de la vida real y su fenómeno mas amargo, la pobreza. Entendida como la incapacidad de los pobres para convertirse en actores sociales integrales (Jiménez, 1996, 58) este concepto esgrimido desde
Sabiendo que la pobreza no va de la mano solo del ingreso se puede entender un poco mejor la situación vivida en el pasado reciente de Venezuela. En ese periodo sucedieron dos hechos muy regresivos, en especial para los pobres: El salario real sufrió una contracción de 17 años, desde 1978 hasta 1995 (No dispongo de información mas reciente), y a su vez las exigencias para desenvolverse en el país aumentaron, lo que disminuyo las oportunidades de muchos para convertirse en actores sociales integrales. Por ejemplo en 1975 aprobar la primaria y entrar en secundaria aseguraba una probabilidad de 0.90 de no ser pobre, para 2001 esta probabilidad se ha reducido a 0.47.
Algunos estudiosos del tema atribuyen este cambio a la transformación del mercado laboral (Cariola y Lacabana, 2005), pues este se ha hecho mas exigente, ya que el producir bienes y servicios con mayor valor agregado exige mayores niveles de instrucción académica. De los tres sectores no petroleros que más se expandieron al año pasado solo uno, la construcción (29,5%), se nutre del trabajador no cualificado, precisamente aquel que no posee estudios avanzados, y es mas vulnerable a la pobreza. El resto de los sectores con mayor crecimiento, a saber, instituciones financieras y seguros (37%); comunicaciones (23,5%); por sus características se nutren de trabajadores calificados, o al menos bachilleres. Según cifras de
Las cifras muestran que en el siglo XXI se necesita ser bachiller o profesional para tener alguna seguridad de tener un futuro prospero, paradójicamente, solo 34% de la población tiene esta posibilidad, he allí que en junio de este año según cifras del INE 44,2% de la población activa se desempeña en el mercado informal, pues esta gente aunque el mercado no los acepte, no dejaran de existir, tienen necesidades y deben satisfacerlas y deben recurrir a vías no legales, como el buhonerismo, en su forma mas “sana”, y las vías delictivas en la mas perversa.
Esto es lo que a vuelo de pájaro desde el punto de vista económico hay detrás del problema que hoy aqueja a 33,9% de venezolanos, según el INE. Pero hay que recordar el boom de consumo que se vive gracias a los ingresos petroleros y que como política de gobierno se ha destinado a las clases mas necesitadas, mejorando sustancialmente su ingreso, Luís Vicente León, explica lo siguiente: en ocho años el poder adquisitivo de la clase E, alrededor de 45,7% de los venezolanos, se recuperó 14%, mientras que las clases AB y C redujeron sus ingresos en 23%, y la clase D no registró recuperación alguna. Mejora que sin duda hay que reconocer pero que no cambia la estructura excluyente de nuestra sociedad, solo nos despista de los problemas de fondo, hacia los de forma. Y queda demostrado que no es ingreso lo que necesita el país, son cambios, pero no solo en la retórica sino en la sociedad. Una de mis incógnitas más persistente es la siguiente: ¿Qué habría pasado si este boon de consumo se fuera abocado a la producción interna? ¿Cuántos nuevos empleos se habrían creado? ¿A cuantas personas se hubiese sacado de la pobreza?
Pero tampoco hay que ser miope y entender la gran responsabilidad del Estado a través de la historia, pues no pudo prepararnos para entrar con buen pie a un mundo cada vez más globalizado y exigente, renegándonos a ser los importadores por excelencia, gracias a que somos un país rico con gente pobre. El futuro es nuestro, para lastima de algunos no se puede importar un Estado o un gobierno, ni muchos menos esperar que los cascos azules nos solucionen el problema (pensándolo bien este ha sido el peor mal de nuestro tipo de cambio sobrevaluado, el querer importarlo TODO), todo lo que se admira al exterior no lo obtuvieron ellos del cielo ni por casualidad, sino con trabajo duro y gente comprometida, como decía Ali Primera, a la patria hay que amarla no solo disfrutarla, aplaudo sinceramente y me siento enormemente orgulloso por vivir estos momentos de cambios, pero aprovecho este medio para denunciar que los problemas van mas allá de un triunfo electoral o del presidente Chávez, claro que son dos obstáculos que debemos vencer, pero de allí a construir una sociedad que funcione para todos no solo para una minoría el camino es largo, solo así podríamos vencer la polarizacion, pues esta no solo esta presente en el discurso político sino en la vida diaria. Por ultimo hago una invitación a toda la gente brillante de la escuela de Economía de
PD: Idiotes en palabras del filosofo Fernando Savater, significaba para los griegos persona aislada, sin nada que ofrecer a los demás, obsesionada por las pequeñeces de su casa y manipulada a fin de cuentas por todos.
José Capote

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