
El desarrollo de Venezuela basado en un modelo rentista dejó a una cuarta parte de la población rezagada en 1975. Esto evidencia la incapacidad del modelo de satisfacer en su totalidad las necesidades de la población. Pero ahora habría que estudiar que pasó con ese 25% de los hogares venezolanos que no pudieron acceder a un nivel de vida socialmente aceptable, pues estos representan los excluidos del sistema o los semi-incluidos.
En la Venezuela de 1975 existían grupos y sectores excluidos o desfavorecidos por el sistema rentista. Los resultados son los siguientes: Cuando se compara la situación de los hogares según su ubicación, Los rurales son los más afectados por la pobreza. En el caso del sexo del jefe del hogar, es el femenino el más perjudicado. Por ultimo al clasificar los hogares según el grado de instrucción académica del jefe del hogar, son los analfabetas el grupo más vulnerable a la pobreza.
En el caso de los primeros puede ser justificado a través del modelo de desarrollo, pues el mismo, estaba basado en el desarrollo industrial. Ya que era la época de la política de sustitución de importaciones, que se desarrollaba principalmente en las ciudades, generando grandes oportunidades para estos venezolanos en comparación a los rurales, pues en la dinámica rural-urbana algunos autores - Baptista y Mommer (1989) - consideran que: “la sobrevaluación del bolívar debilitó las posiciones de poder del sector agroexportador tradicional. En cambio, los sectores modernos, concentrados en las ciudades, se vieron beneficiados con un aumento muy significativo de sus ingresos por el valor del dólar” (Baptista y Mommer, 1989).
En un sistema en el cual predomina la ciudad sobre los campos se justifica la continua migración de los campesinos a las urbes durante gran parte del siglo.
Con respecto a la mujer las disparidades pueden explicarse por la brecha existente entre los sueldos que percibían las féminas por la discriminación sexual, unido a que en un primer momento los requerimientos del sector industrial en un primer momento es predominantemente mano de obra de baja calificación. Sin embargo, el estudio en profundidad de este fenómeno excede el alcance e este ensayo.
El tercer grupo vulnerable que existía en 1975 es el de los analfabetas y/o personas con escasa instrucción educativa. La educación para ese entonces era un medio para la superación personal, en una economía en crecimiento y que trataba de desarrollarse se necesitaban nuevos profesionales que le dieran impulso al país y debido a la escasa disponibilidad estos eran bien remunerados muchas veces por encima de su productividad. Es así como para aquellos años la educación se constituye en una vacuna contra la pobreza, pues ayuda a las personas a tener un razonamiento de la vida distinto, además de darle herramientas para desenvolverse en el mundo. Sin contar que el diferencial entre los sueldos de los profesionales y los bachilleres es del 127% (Bruni, 2002)

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